La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la organización sindical más importante de Colombia, ha anunciado de manera oficial su postura de oposición frontal al gobierno del presidente electo, Abelardo de la Espriella. La decisión fue adoptada tras evaluar el programa de la nueva administración, cuyo mandato iniciará formalmente el próximo 7 de agosto.

La junta directiva de la central obrera manifestó su profunda preocupación frente a lo que consideran un inminente retroceso en materia de derechos sociales, laborales y pensionales.
Puntos clave de la declaratoria
El rechazo del sector sindical se concentra principalmente en tres ejes críticos:
- Recorte de empleo público: La CUT alertó sobre las propuestas de De la Espriella que contemplan la reducción de aproximadamente 700.000 puestos de trabajo en el Estado, calificando la agenda del mandatario electo como “antiderechos”.
- Freno a las reformas sociales: De acuerdo con la organización, el enfoque de la nueva administración de derecha desmontaría los avances alcanzados en los sectores de salud, educación y pensiones durante el periodo de gobierno anterior.
- Llamado a la movilización: La central no solo fijó su postura política, sino que convocó a la conformación de un “frente amplio de resistencia” y anticipó nuevas jornadas de protesta civil en las calles.
Voceros de la confederación advirtieron que la implementación de estas medidas de corte neoliberal podría reactivar un escenario de alta conflictividad y descontento social en el país, similar al vivido durante las grandes movilizaciones civiles de años anteriores.
Reacciones
- Otros sindicatos como Fecode (educadores) y la USO (sector petrolero) respaldaron la postura de la CUT.
- Sectores empresariales y políticos afines al presidente electo criticaron la declaración, acusando a la CUT de “politizar” el sindicalismo.
- Analistas consideran que este pronunciamiento marca el inicio de una confrontación prolongada entre el sindicalismo y el nuevo gobierno.
